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La Rosa hechizada
7-. El estanque
Pasaban los
días y un día que estaba andando por el
reino de la Rosa, se me hizo tarde y me fui
a refugiar al antiguo castillo de la reina
Thania.
Era una noche muy clara, el castillo que ya
no contaba con sirvientes, ni con candiles,
ni nada de nada, estaba perfectamente
iluminado por la luna y las estrellas.
Todo indicaba que ese castillo había sido
abandonado hace años y que había sido pasto
del pillaje.
Como era de noche y hacia frió busqué por
los alrededores piedras y ramas secas para
hacer una hoguera con la que calentarme
mientras durmiera por la noche.
No sé que hora sería cuando en medio de mi
sueño oí otra vez el relinchar del caballo
del fantasma.
Al principio creí que era otra vez mis
pesadillas, ya que desde que había visto al
fantasma, no había noche en la que no me
levantara con un sudor frio porque había
soñado con nuestro primer encuentro.
Entonces oí otra vez el relincho, serían mis
pesadillas, sería mi imaginación. O en aquel
castillo no estaba yo solo y estaba conmigo
el fantasma.
Entonces recordé su emblema, el emblema del
antiguo reino de la reina Thania y el rey
Luis Ángel y me acorde que le había dicho
que podía encontrar el dibujo del emblema en
el estanque del antiguo castillo de la reina
Thania, en el reino de la Rosa.
Y me levanté sobresaltado. Cuidadosamente me
fui acercando procurando ser lo más
silencioso posible al estanque.
Y allí estaba
sentado en el borde del estanque mirando al
mosaico que la reina Thania hace muchos años
mando hacer del estandarte.
El fantasma parecía
que estaba llorando y en sus balbuceos se le
podía entender: “¿Dónde?”.
Yo empecé a pensar que aquel fantasma no
sabia, no podía o tal vez estaba condenado a
hacer siempre la misma pregunta “¿Donde?”.
De repente se dio la vuelta, yo quería
correr más rápido que el viento y tan lejos
de allí como me fuera posible, pero las
piernas no me respondían.
El fantasma se puso
de pie me miro a los ojos, señalo al
estanque y volvió a decir “¿Donde?”.
Como si una fuerza
invisible se tratase me vi empujado
inexorablemente hacia el estanque.
Yo quería huir, marcharme de allí, escapar
del fantasma, pero mi cuerpo parecía tener
voluntad propia y se dirigía sin ninguna
duda posible al estanque.
En mi vida había
visto el mosaico del estanque y aun menos
sabía que aquel estanque tenía algo más que
un mosaico con el dibujo del estandarte.
Encima del mosaico había una especie de
pedestal y tenia un hueco de algo que había
encajado en él.
Debajo del mosaico había cuatro frases en
forma de adivinanza o vete a saber tú lo que
querían decir aquellas frases.
La primera frase decía así: “En una Albufera
encontrarás un Nenúfar” y una “E” dibujada
al lado.
La segunda frase decía así: “En un Nenúfar
encontrarás un Sapo” y una “O” dibujada al
lado.
La tercera frase decía así: “En un Sapo
encontraras un diamante” y una “S” dibujada
al lado.
La cuarta y ultima decía así: “En un
Diamante encontraras una rosa y en la rosa
la llave que te conducirá a nuestro mayor
tesoro” y una “N” dibujada al lado.
El fantasma volvió a preguntar señalando las
cuatro frases: “¿Dónde?”.
Como si yo supiese la respuesta a las
cuatro, dije sin pensármelo dos veces.
Es evidente que lo que tú buscas esta
relacionado con el estandarte, con los
cuatro reinos y con la reina Thania y el Rey
Luis Ángel.
El fantasma dejó de
llorar, sonrió y dijo “Sí, pero ¿donde?.
Yo dije: "Es
evidente el puzzle esta compuesto de cuatro
piezas, como piezas tiene un rompecabezas" Y
creo que el pedestal es una puerta que
conduce a algo y que para activar el
pedestal necesitamos cuatro objetos que
deben de encontrarse en cada uno de los
reinos y creo que debemos empezar buscando
en el reino Albufera una especie de Nenúfar.
Por primera vez en
mi vida oí decir al fantasma una frase
completa y sin utilizar su “¿Donde?”
habitual:
- “Y como sabremos qué Nenúfar coger, si se
trata de una albufera estará plagado de
ellos”.
- “Sugiero empezar a buscar en el antiguo
palacio del reino Albufera”
- “Bien mañana cuando amanezca y hallamos
descansado, iremos los dos al antiguo
castillo del reino Nenúfar”.
- Yo: “¿Iremos?”.
-“Si tu vendrás con migo, parece ser que
tienes un don especial para estas cosas” me
repondió el fantasma.
-“Pero, ¿Los fantasmas pueden viajar a la
luz del sol?”
- “jajá jajá”. “No
soy un fantasma, pedazo de ignorante, soy
albino y mi nombre es Sir White. Así me
pusieron mis padres nobles de nacimiento al
ver que era mas blanco que la leche”
-“Si
no queda mas remedio entonces iré con usted
Sir White.”
-”Así se hará
entonces, ahora descansemos y no trates de
huir o te daré caza como a un animal”
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La Rosa hechizada
8-. La posada
A la mañana siguiente cuando los primeros
rayos del sol golpeaban al alba, note que me
golpeaban la espalda con algo duro y pesado.
Yo creía que estaba en mi choza y que alguno
de mis amigos trataba de levantarme para ir
hacer las labores diarias y que todo había
sido un mal sueño.
Así que respondí, sin abrir los ojos: “Juan
no seas pesado ahora me levanto déjame un
ratito más”.
Y me volvieron a golpear otra vez con el
mismo objeto esta vez más fuerte.
Me levante y mira hacia arriba y allí estaba
Sir White montado en su caballo negro
golpeándome con una especie de lanza.
Es curioso no recordaba que le hubiese visto
nunca con una lanza.
Pero quien era yo como para deducir, o
incluso como para pensar en si aquel
caballero llevaba habitualmente una danza o
no.
Dije entonces: “Que quiere señor”
Sir White: “Levántate, que tenemos mucho
camino por delante”
Yo: “Pero pretende que me ponga a andar sin
asear y sin desayunar"
Sir White cogió de una de las alforjas del
caballo un trozo de queso, un trozo de pan y
una bota de vino y dijo: “Ahí tienes para
que desayunes, si vas 200 metros por ese
sendero de ahí abajo encontraras un río”
Y también me tiro un trozo de jabón.
Yo comí un poco de queso, un poco de pan y
lo pase por mi garganta ayudándome del vino
y le devolví el resto al caballero.
Y tal como él me indico baje por el camino y
me asee tan rápido como me fue posible.
Durante todo ese tiempo él sequía montado en
su corcel, mirándome como diciéndome, vamos
majo que no es para hoy.
Tan pronto como termine de asearme,
comenzamos a andar en dirección al reino de
la Albufera en busca del antiguo castillo.
Como es de esperar el tubo que reducir mucho
el paso del caballo para que yo pudiera
seguirle, así como debimos de hacer varias
paradas para descansar y una para comer.
Y se hizo de noche y el caballero vio una
posada y decidió que pasáramos la noche
allí.
Entro en el recinto que estaba bien vigilado
por guardias dotados de ballestas y dejo el
caballo en la cuadra del establecimiento y
antes de dirigirse a la taberna de la posada
le quito las trinchas y la silla de montar
al caballo, saco un cepillo de una de las
alforjas, cepillo al caballo, le echo
pienso, forraje y paja en un saco que había
para dar de comer a los caballos, lleno un
pilón que allí había con agua que cogió del
pozo del patio y termino acariciando la
cabeza del caballo y diciendo “Buen chico”.
Cuando entramos en la posada, el caballero
se dirigió al posadero y le dijo: “quiero
dos jarras bien grandes de agua miel,
quisiéramos mi sirviente y yo pasar la noche
aquí”.
Es curioso observar la reacción de la gente
la primera vez que ven a Sir White, a todos
sin excepción les tiemblan las manos y no se
atreven a mirarle por segunda vez a los
ojos.
Posadero:” Bien su habitación será 5
chelines, su criado tendrá que dormir en los
cobertizos de los sirvientes, aquí en la
casa solo pueden dormir los señores”
El caballero saco una saca llena de monedas
y deposito 6 chelines, 5 por la habitación y
1 por las jarras de agua miel.
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La Rosa hechizada
9-. La
biblioteca
A la mañana siguiente tan pronto como sé ojo
cantar al gallo, un muchacho estaba
despertándome.
Muchacho: ”Despiértate, despiértate. Tu amo
té esta esperando en las cuadras”
Yo tan rápido como pude me levanté, desayuné
en la cocina que había en el cobertizo de
los criados, me aseé y fui a las cuadras.
Cuando llegue, allí estaba el caballero con
su caballo negro ya ensillado y una mula a
su lado.
Yo pregunte: “¿Y
esa mula mi señor?”
- “La he comprado para ti, tu caminas muy
despacio y haces que tardemos mas de la
cuenta en llegar a nuestro destino”
Yo sin rechistar, monté en la mula que
estaba atada al caballo de Sir White y nos
dirigimos hacia el antiguo castillo del
reino Albufera.
No tardamos en llegar al castillo, este se
encontraba prácticamente en ruinas.
Yo cuando lo vi,
empecé a rezar mentalmente, porque todavía
conservara lo que estábamos buscando.
Sir White y yo recorrimos el castillo de
arriba abajo buscando un estanque que nos
diera algún tipo de pista.
Es curioso para ser el reino de la Albufera,
no había ningún estanque, no quedaban
vestigios de ningún tipo de estandartes o
cualquier cosa que recordara al tapiz que la
reina Thania había hecho hacer para todos
sus castillos.
De las pocas cosas
que se conservaban prácticamente intactas,
una de ellas era la biblioteca, allí al
revisar los libros que había, vi por
casualidad que uno de los libros estaba
intacto, todos los demás tenían moho o
estaban destrozados por el tiempo, todos
menos ese libro.
En el pomo del libro ponía “El jardinero y
la rosa”.
Quise cogerlo para echarle un vistazo, hacia
muchos años que había leído ese libro en
casa, según mis padres a mí me encontraron
en una cesta río abajo con ese libro como
único acompañante.
Pero cuando más intentaba sacarlo de la
estantería mas me costaba, apoyé mi peso
sobre él para sacarlo por la parte de arriba
haciendo presión la parte de abajo con la
estantería.
Entonces volqué el libro y lo pasé de
posición vertical a horizontal, la
estantería se movió y dejo al descubierto
una pared cubierta de moho y polvo.
Me puse a inspeccionar la pared y descubrí
que detrás de toda esa suciedad había
escrito un mensaje, así que con mucho
cuidado limpie la pared. Y cuando termine de
hacerlo llamé a Sir White para que viese el
mensaje que en ella había grabado, el
mensaje decía así “Solo los iluminados
podrán encontrar a través de la ventana que
muestra el corazón, el camino de sangre
dejado por aquellos que hicieron posible la
paz entre los reinos”.
Sir White como ya
me tenía acostumbrado de otras veces hizo su
pregunta habitual “¿Dónde?”.
Yo aquel día debí de tener ganas de coña,
así que le respondí: “¿Dónde están los
iluminados, dónde está la ventana, dónde el
corazón o dónde el reguero de sangre?”
Sir White: “Los
iluminados no tengo ni idea de donde están,
pero si han de ser los que encuentren lo que
estos muros esconden, esos seremos nosotros.
En cuanto a la ventana y el corazón, allí en
lo alto detrás de nosotros mirando hacia el
oeste hay una vidriera donde aparece la
imagen de Thania y Luis Ángel mirándose el
uno al otro con un corazón entre sus
respectivas manos y estos dos corazones
entrecruzados”
Yo me quede amojonado, hasta ahora era yo el
que se fijaba de estas cosas, el que las
descubría, el que resolvía los acertijos.
Así que no pude evitarlo y le pregunté: “¿Y
como sabes tu todo eso?”.
Sir White: “Es simple la reina Thania me
encomendó a mí el encargo de buscar al
orfebre que realizo esa ventana”
Yo: “Entonces ¿qué
es lo que té falta por saber?, ¿Que es a lo
que te refieres cuando preguntas dónde?”
Sir White: “La
pregunta es evidente, me refiero a donde
esta el nenúfar que hemos venido a buscar”
Yo: “No lo sé, pero
algo tiene que ver con la vidriera que
mandaste encargar por orden de la reina
Thania. ¿Sabes si hay forma de llegar hasta
ella?”
Sir White: “Si
todavía continua en el extremo norte de la
biblioteca la escalera de acero que se mando
construir, por supuesto que se como llegar
hasta la vidriera, lo malo es que solo puede
ir uno, el otro debe sujetar la escalera”
Cogimos entre los
dos la escalera y la apoyamos sobre la pared
para así alcanzar la vidriera, cuando llegue
hasta donde esta estaba cubierta de
telarañas menos mal que tenia un resorte que
permitía girarla a gusto y puede limpiarla
por dentro y por fuera.
Se trataba de una
hermosa vidriera sin duda alguna. Él
limpiarla me llevo gran parte del día y por
mas que la estudié no pude encontrar nada en
ella que me pudiese indicarme la ubicación
del nenúfar.
Ya agotado del duro
día de trabajo decidimos descansar allí
mismo en la biblioteca.
Sin darnos cuenta se nos había hecho tarde y
el ocaso anunciaba la noche y pronto el sol
se escondería detrás de las montañas.
Cuando el sol
empezó a esconderse, algo como mágico paso
con la vidriera, de los corazones unidos de
Thania y Luis Ángel salió una luz roja muy
intensa, debido al color rojizo que adopta
el sol al oscurecerse y al color rojo de los
dos corazones.
Visto desde abajo
ese haz de luz parecía un rió que corría en
pos de la pared.
Como dos posesos cogimos la escalera para
alanzar el punto donde la luz dibujaba los
dos corazones.
La luz señalo uno de los muchos nenúfares de
escayola que adornaban la sala.
Así que procedimos a arrancar el nenúfar
señalado con la ayuda de una daga, con la
esperanza de que dentro escondiese el
nenúfar de oro y así fue, dentro estaba el
nenúfar de oro.
Al inspeccionar el
nenúfar de oro encontramos escrito en la
parte de atrás: “Aquello que buscáis en un
río está, mas aunque se supone que le gusta
saltar jamás lo hará. Solo si eres ciego en
él río no lo verás.”
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La Rosa hechizada
10-. Algunos sapos no pueden saltar
Al día siguiente nos dirigimos al reino
Nenúfar al viejo castillo a buscar algún
indicio sobre el sapo.
Cuando llegamos
para nuestra sorpresa no estaba medio
destruido y abandonado, sino todo lo
contrario estaba bien custodiado y parecía
rebosar actividad a todas horas, nos
dirigimos a la puerta principal y allí dos
soldados nos impidieron el paso.
Soldados: “Alto no se puede pasar”
Sir White: “Somos
extranjeros que venimos de lejos para
mostrar nuestro respeto al rey”
Soldados:”Aquí ya
no hay reyes, solamente hay un señor de la
guerra y solo se puede entrar para formar
parte de su ejército o los jueves que es día
de mercado”
Sir White: “Nos
podrían indicar donde podríamos encontrar mi
sirviente y yo un sitio para descansar cerca
de aquí”
Soldados: “A media
milla al este hay un poblado es posible que
encuentren a alguien que les cobije, si es
que encuentran a alguien... ja, ja, ja”
Nos dirigimos al
este en busca del poblado, no tardamos en
encontrarlo, pero la imagen era desoladora,
había cuerpos de muertos algunos maltrechos
y otros carbonizados, la mayoría de las
casas estaban destruidas o medio derruidas,
la verdad no nos parecía un buen sitio para
alojarnos, así que fuimos sin rumbo alguno
hasta que Sir White dijo”: Este es un sitio
tan bueno como otro cualquiera para
descansar, tú haras la primera guardia de
cuatro horas, cuando pasen cuatro horas me
llamas a mí y así nos turnaremos hasta el
alba, mas te vale por tu pellejo y el mío
que no te duermas en tus guardias y si oyes
algo extraño me despiertas”
La verdad es que aquella noche estuvo
plagada de ruidos extraños, la mayoría los
conocía porque no era la primera vez que
dormía a la intemperie, pero aquellos ruidos
a pesar de serme conocidos y comunes me
ponían la piel de gallina.
Así nos fuimos
turnando hasta el alba, al día siguiente era
jueves así que nos dirigimos al castillo
pero hicimos un alto en el camino, Sir White
cogió y marcó un árbol con una estrella de
cinco puntas, yo ya creía que iba a realizar
algún sortilegio cuando ante mi asombro
cogió todas las armas y las envolvió en un
trapo y las escondió en un hueco del árbol
que había marcado.
Continuamos nuestro camino hacia el
castillo, otra vez los guardias nos
impidieron el paso.
Soldados:”Alto”
Sir White:
”Queremos entrar a comprar algunos artículos
al mercado”
Soldados: “Antes
debemos asegurarnos que no vais armados para
que no podáis armar broncas”
Sir White:
“Adelante, podéis comprobarlo tanto yo, como
mi sirviente no vamos armados”
Entonces comprendí porque había guardado las
armas dentro del árbol, los soldados
comprobaron detenidamente que no íbamos
armados y nos dejaron pasar.
Una vez dentro del
castillo nos dirigimos a las caballerizas
dispuestas para los visitantes para dejar a
nuestros animales, Sir White quitó las
trinchas a su caballo, lo cepilló y le dio
una manzana y le dijo: “buen chico”.
Entonces me lanzó
el cepillo y una manzana y me dijo: “¿A que
esperas?”. Yo sin responder a su pregunta
hice lo mismo con mi burro y le devolví el
cepillo.
Estuvimos deambulando por el mercado, cada
uno por su lado yo ni siquiera sabia que
esperaba Sir White de mí, es mas hubo un
momento en el que le perdí de vista y me
puse a dar vueltas desesperado buscando al
que ya consideraba como un amigo, casi como
un hermano.
Cuando de repente noté que tiraba alguien
por atrás de mí y me tapaba la boca.
Sir White: “No hagas ruido he encontrado el
jardín real, hay un estanque y una rana que
echa agua sobre un mosaico que hay dibujado
en él”
Y nos dirigimos al
jardín real, allí tal como me había dicho
Sir White, había un estanque, en el estanque
un pedestal, encima del pedestal un sapo y
de su boca brotaba agua que iba a caer
encima de un mosaico, debido a la cantidad
de nenúfares que había en el estanque no se
podía distinguir el mosaico así que me metí
en el estanque a quitarlos, pude observar
que se trataba de un mapa del reino nenúfar,
cuando una voz femenina dice “Se puede saber
que hacen ustedes en los jardines de palacio
y sobre todo que hacen en el estanque, hagan
el favor de salir de aquí si no quieren que
llame a los soldados y acabar en los
calabozos”.
Yo me volteé para ver quien era quien decía
esas cosas y me parecía que era un ángel,
llevaba un precioso vestido rosa y portaba
en sus manos una hermosa rosa roja que
parecía palidecer ante su presencia.
Yo dije hipnotizado
por su belleza, aun no sé muy bien porque lo
hice, pero dije: “Nos iremos pero antes me
gustaría saber el nombre del ángel tan
hermoso que habita en la tierra"
Sir White:
“Disculpe a mi sirviente enseguida nos
vamos, espero que perdone nuestra
intromisión y por favor no llame a los
soldados”
Muchacha: ”Su
sirviente lleva razón, no me he presentado,
Soy Thania la única hija de Saparimus el
señor de la querrá que vive en este castillo
y controla este territorio y vosotros
quienes sois”
Yo iba a contestar
cuando Sir White se me adelanto y dijo: “Yo
soy Sir White, un trotamundos que vaga por
el mundo en busca de las respuestas de la
vida y el no es nadie, tan solo un criado,
mi criado”
Thania: ”Encantada
de conoceros, Sir White y compañía, ahora
marcharos de mi jardín. Por cierto Sir White
debería pedir a su criado que vista ropa más
decente y no esos harapos y que deje de
andar en mis nenúfares, espero que no me
haya roto ninguno, si es así mandare que os
busquen y os corten la cabeza a ambos”
Nos fuimos tan
rápidos como fue posible del jardín,
recogimos a nuestros animales y nos
disponíamos a salir del castillo cuando vi a
un pobre hombre muy mayor mendigando, cogí
la única moneda que llevaba encima y le
dije: “Tome anciano es lo único que tengo
espero que le sirva de algo”
Anciano: ”Muchas
gracias muchacho, porque estas mojado”
Yo:”Pues andaba buscando un sapo, un sapo
hermoso, un sapo que no salta, un sapo que
le gusta el río y que hasta un ciego podría
ver”
Anciano: ”¿Aquí en
el castillo?. Ja, Ja, Ja ....”
Yo: ”Porque se ríe anciano ese sapo es muy
importante”
Anciano: ”Y tanto
que lo es, como se nota que no sois de aquí,
así se llama a la montaña de la que mama el
único rió de la zona”
Sir White y Yo: “¿¡Qué!!!?”
Anciano, al oeste a
media milla de aquí encontrareis un rió, si
le seguís hacia su nacimiento, encontraréis
una montaña que a lo lejos parece un sapo
enorme, ahí tenéis a vuestro sapo, al sapo
que le gusta el ríó y no puede saltar.
Como era posible que lo que buscábamos
estuviese tan a la vista de todo el mundo, o
tal vez no lo estaba.
Así que hicimos lo que nos indicó el anciano
y recorrió el río hacia su yacimiento y ahí
estaba una gran montaña que parecía un sapo
y de la boca del sapo manaba el río.
Entonces comprendí que quería decir el
mosaico y porque mostraba un mapa de la
zona, no era pura decoración indicaba donde
se encontraba el segundo objeto,
inspeccionamos la montaña pero no parecía
contener ninguna cueva, así que me dispuse a
bañarme en la cascada que producía el agua
al caer de lo que parecía la boca del sapo.
Cuando me introduje en la cascada vi que
detrás de ella había una gruta y llamé a Sir
White, enseguida vimos un montón de
antorchas colocadas a la entrada cogimos un
par de ellas y las encendimos y pudimos ver
un mensaje que decía: “Enhorabuena habéis
encontrado mi escondite pero antes de
encontrarme a mí deberéis pasar las pruebas”
“Primera solo el verdadero espíritu de mi
corazón os guiara a mí”
“Segunda aquel que
no quiera dañar nada encontrará el camino”
“Tercera solo
saltando se puede llegar hasta donde está un
sapo”
Había una sola puerta en toda la caverna y
alrededor de ella había un montón de
resortes, todos ellos habían la forma de una
rosa, había rosas de todos los colores rosas
abiertas, rosas con un solo pétalo, con dos,
con tres, etc. Pero solo había una rosa de
color rosa y hacia la forma de un capullo de
una rosa sin abrir.
Sir White se disponía a accionar uno de los
resortes el que era de una rosa roja
abierta, el más grande de todos, cuando yo
le dije: “Espera ese no es”
Sir White: ”¿Cómo?”
Yo: “Ese resorte no
es”
Sir White: “Esta
claro que el corazón del Sapo es una rosa y
que hace referencia a Thania la reina del
reino Rosa y si ella es la rosa, el sapo
será su marido Luis ángel y el siempre decía
que Thania era la rosa más grande y hermosa
y que la amaba con locura y que el rojo en
una rosa es el símbolo de la pasión y que la
rosa roja mas grande que hay entre todos
estos resortes es esta”
Yo: ”Todo eso es
cierto, pero no té extraña que todas las
rosas estén abiertas menos una y que solo
halla una rosa de color rosa”
Sir White se quedó
pensativo y mirando a la puerta y dijo:
”Es cierto, pero no
puede ser esa esta cerrada y es la más
pequeña de todas”
Yo: ”Si es cierto
pero recuerdo que en el otro castillo lo que
nos condujo al mensaje en la pared fue el
libro del jardinero y la rosa y que en ese
libro al principio la rosa que aparece es de
color rosa y que es pequeña y yo estoy
seguro que no es el resorte que nos condujo
al primer objeto por casualidad, no me he
dado cuenta hasta ahora, cuando he visto los
resortes y que solo había una rosa de color
rosa y que ella estaba cerrada y me di
cuenta que tanto en la fábula del sapo y la
rosa como en el libro del jardinero y la
rosa, la rosa que aparece es rosa y no de
ningún otro color. así que el resorte que
abre la puente debe ser del de la rosa de
color rosa”
Sir White: ”Te voy a hacer caso, ya te dije
al principio que pareces tener un don para
resolver estos acertijos, empiezo a creer
que estas predestinado a resolverlos”
Así que accionó el
resorte que hacia la forma de una rosa de
color rosa, cuyo capullo estaba cerrado.
Los dos cerramos los ojos esperando que
alguna daga venenosa o algo nos matara, peor
no fue así enseguida oímos abrirse la puerta
y suspiramos aliviados.
Y pasamos hacia
dentro no cabíamos en nuestro asombro cuando
vimos dentro un jardín lleno de todo tipo de
flores, el jardín estaba iluminado por la
luz que entraba por dos huecos grandes que
había en arriba en la pared que apuntaba por
donde habíamos entrado, enseguida me di
cuenta de que era los ojos del sapo.
Alrededor del jardín había un montón de
puertas, era extraño todo el jardín era
verde y frondoso menos un pequeño trozo que
estaba muy feo y en él destacaba una rosa de
color rosa.
Sir White dijo: ”Déjame adivinar hay que ir
por la puerta que hay detrás del trozo feo
con la rosa”
Yo me quede
asombrado y dije: “así es”
Y así lo hicimos
cuan abrimos la puerta encontramos varios
senderos y uno de ellos estaba formado por
pilares distanciados entre sí lo suficiente
como para ir saltando de uno en uno.
Sir White dijo:
”Creo que empiezo a cogerle en tranquillo a
esto, ahora tenemos que ir por el sendero
que nos obliga a ir saltando, ¿No es así?”
Yo puse otra vez una cara de asombro y dije:
“así es, por segunda vez.
No tardamos en
hallar un pequeño sapo de oro al final del
camino y debajo de él, había un letrero que
ponía: “La rosa que te falta es el más
difícil de los objetos puesto que está
custodiada por un temeroso Dragón”.
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La Rosa hechizada
11-. El
Claro de la luna
Salimos al fin de la cueva del sapo y nos
dirigimos al árbol donde Sir White había
escondido las armas y las recogimos y
emprendimos la marcha hacia el reino del
Sapo.
Era largo el trayecto que nos separaba del
castillo del sapo. Así que tuvimos que
acampar esa noche, no sé por qué pero en esa
noche me fue imposible conciliar el sueño,
así que le pedí a Sir White hacer todas las
guardias.
Sir White dijo:
“Estas tonto, chaval ¿cómo vas a hacer tu
todas las guardias?, Acaso no sabes que
tienes que descansar y que si te duermes en
tu guardia nos pueden robar o matar.
Yo: “Si lo sé, pero
tranquilo que no me dormiré, esta noche
tengo muchas cosas en las que pensar, además
hoy no tengo sueño solo puedo ver la cara de
Thania por todos lados, incluso la luna
llena que domina la noche de hoy me recuerda
a ella”
Según iba pasando la noche note que el
caballo de Sir White estaba nervioso, así
que desperté a Sir White.
Sir White: “¿Que
pasa muchacho acaso ya té has cansado y
ahora quieres dormir?”
Yo: ”No es eso, fíjese en su caballo está
muy nervioso y me preocupa que él haya
percibido algo que yo no vea”
Sir White: “Has hecho bien en despertarme,
soltaré a mi caballo, si es que retrocede es
que hay un peligro eminente cerca y si es
que va hacia delante, será otra cosa la que
le inquieta”
Sir White soltó al caballo y este pareció
tranquilizarse, cogió una manzana de las
forjas de Sir White y fue lento, despacio y
moviéndose con mucha majestuosidad hacia un
claro.
Entonces Sir White
y yo vimos que en el claro había una
preciosa yegua blanca y comprendimos que era
lo que perturbaba al caballo.
Sir White se volvió
a dormir y yo me quedé mirando a los dos
magníficos animales.
Era todo un
espectáculo el caballo soltó la manzana
delante de la yegua blanca y esta giró la
cabeza como rechazando el regalo.
El caballo negro empezó a dar vueltas
alrededor de la yegua, no sé si serían
imaginaciones mías, pero me daba la
impresión de que el caballo se estaba
exhibiendo ante la yegua.
La yegua después de un rato empezó a correr
como si todo eso no fuera con ella, el
caballo negro corría detrás de ella a todo
galope para adelantarla y cortarle el paso.
Cada vez la yegua corría hacia un lado
diferente y el caballo siempre la
interceptaba y no la dejaba irse de aquel
claro.
Así pasaron las
horas y la yegua por fin se cansó de correr
y decidió aceptar la manzana.
A la mañana
siguiente al alba ahí estaban los dos
caballos uno junto al otro, pastando juntos,
parecía que donde fuera el caballo de Sir
White iba la yegua con él.
Sir White se levanto y llamó a su caballo,
el caballo obediente acudió a su llamada y
la yegua fue detrás de él.
Sir White dijo: “Ya
has jugado con mi caballo, ya puedes irte,
ya eres libre”
Y le dio un azote a la yegua en el trasero,
pero la yegua no se movió ni un instante.
Sir White puso las trinchas a la yegua y yo
a mi burro y partimos hacia el castillo del
reino del sapo.
Y por donde íbamos
la yegua nos seguía, Sir White intento en
varias ocasiones que la yegua nos abandonara
y no hubo forma.
Llegamos hasta una
herrería y mandó al herrero cambiar las
herraduras a los dos animales y la yegua
seguía ahí, de vez en cuando se acercaba al
caballo de Sir White y le acariciaba la
cabeza con su morro.
Sir White dijo al
herrero, herre a esa yegua, a ver si así se
quiere ir de una vez.
El herrero cogió la
pata de la yegua y empezó a herrarla, la
yegua no se movía ni un milímetro, parecía
que nunca hubiese sido salvaje, el caballo
de Sir White permanecía siempre a su lado.
Cuando terminó de herrar a la yegua me pidió
a mí que le quitara las trinchas al burro y
que se las pusiera a la yegua y dijo: “Vamos
a ver como de dócil eres ahora, Muchacho
móntala”
Yo: “Como quiere que la monte es una yegua
salvaje, me tirara”
Sir White: “Si lo
es pero parece ser que mi caballo la ha
domesticado, tu móntala, mientras cabalgue
al lado de mi caballo sé que ella no te
tirará”
Y así lo hice y la
monté y di unas vueltas con ella por los
prados y siempre nos acompañaba el caballo
de Sir White.
Cuando regresé con la yegua vi como Sir
White daba el burro al herrero a cambio de
sus honorarios.
Sir White dijo:
“Esta yegua nos vendrá de vicio, ahora
podremos ir más rápido”
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La Rosa hechizada
12-. Viejos
amigos
Así prosiguieron los dos a caballo hacia el
antiguo reino del sapo, hacia el antiguo
castillo del rey Luis Ángel.
Cuando llegaron hasta donde estaba el
castillo, este se encontraba perfectamente
cuidado y custodiado.
Antes de llegar al castillo, yo le dije:
“Esperemos que aquí sean un poco más amables
que en el antiguo castillo Nenúfar”
Sir White: “Confiemos en ello”
Llegamos hasta la puerta principal y cuando
nos acercamos lo suficiente un centinela nos
dijo: “Pasen el señor de estas tierras les
esta esperando”
Nosotros extrañados de que supieran de
nuestra llegada, nos quedamos con una cara
de atontados que no podíamos con ella.
Los sirvientes nos acompañaron a la
biblioteca del castillo.
Yo sabia que la biblioteca del castillo del
Rey Luis Ángel era grande, pero eso superaba
con creces a cualquier cosa que podría haber
imaginado.
Era la única biblioteca que necesitaba de un
mapa para no perderse en ella.
Estuvimos un rato esperando dando vueltas de
repente se abrió una de las puertas y
salieron unos soldados con unas lanzas que
se pusieron firmes y a continuación salió un
hombre que bestia un curioso traje, si no
fuera por lo caras que eran las telas
utilizadas en el vestido, yo juraría que
parecía el habito de un monje. Pero no era
así era un típico vestido de hombre que se
estiraba mucho entre la alta aristocracia de
la época.
Cuando Sir White vio a la figura aparecer,
puso los ojos como platos ante el asombro y
dijo: “Sir Dragoriuns, cuanto tiempo amigo
que haces aquí”
Sir Dragoriuns: “Sigues haciendo preguntas
absurdas amigo mío, es evidente con la
desaparición del rey Luis Ángel y la Reina
Thania, yo me vine al antiguo castillo del
rey Luis Ángel para conservar y ampliar su
colección de libros”
Sir White: “Así que eres tú el temeroso
Dragón que custodia él ultimo objeto, el
objeto que unido a los que ya hemos
conseguido nos dará la llave para encontrar
el gran tesoro del rey Luis Ángel y la reina
Thania”
Sir Dragoriuns: “Ja, Ja, Ja.... Tu siempre
tan poco suspicaz, los acertijos nunca han
sido lo tuyo, yo no se nada de los objetos
que tu mencionas y que yo sepa no custodio
nada, ¿En qué te basas para hacer tal
afirmación?”
Sir White: “Pero si en él la cueva de la
montaña del sapo ponía La rosa que té falta
es él más difícil de los objetos puesto que
esta custodiada por un temeroso Dragón”.
Sir Dragoriuns: “¿Y por que iba a tener yo
ninguna rosa?”
Yo: “haber un poco de calma, creo que
debemos de empezar contándole a Sir
Dragoriuns lo que andamos buscando, por lo
visto los reyes Luis Ángel y Thania
escondieron el mayor de sus tesoros y para
encontrarlos hacen falta cuatro objetos
relacionados en el estandarte que ella
dibujo para el escudo”
Entonces cogí el escudo de Sir White y
enseñe el dibujo.
Sir Dragoriuns: “No hace falta que me
enseñes el dibujo del estandarte, tanto Sir
White, como yo erramos amigos de los reyes
Luis Ángel y Thania.”
Yo: “Bueno el caso es que hace falta una
albufera que esta representada por el
estanque del castillo de la reina Thania, un
nenúfar, un sapo y un diamante que nos
mostraran una rosa que nos conducirá al
mayor tesoro que jamás tuvieron los reyes”
Sir Dragoriuns: “Ja, Ja, Ja ....”
Yo y Sir White al tiempo: “¿Que es lo que
encuentras tan gracioso?”
Sir Dragoriuns: “Parece mentira Sir White,
que no sepas que el broche que siempre lucia
la reina Thania al cuello, regalo y símbolo
del amor de su esposo Luis Ángel fuera
conocido como el diamante de la rosa.
Llamado así porque aparte de que era rosa,
la reina Thania es la reina del reino de la
Rosa.”
Sir White: “Bueno, ¿pero donde esta ese
diamante?”
Sir Dragoriuns: “En este castillo desde
luego no, no ostante el rey Luis Ángel me
contó en cierta ocasión que el diamante es
el corazón de un fiero Dragón y que este se
le regalo cuando le salvo la vida. Pero
siempre he creído que era un cuento o algo
así, ya sabes tan bien como yo que los
dagones no existe. Sé que en la montaña que
hay al sudeste de este castillo hay una
cueva a la que nadie se atreve a entrar
porque según cuenta los aldeanos de las
zonas adyacentes en su interior habita un
Dragón. También sé que en el jardín hay una
estatua que hace la forma de un dragón y en
su pecho hay un hueco que hace la forma de
un diamante”
Sir White: “Pues nada muchacho debemos ir en
busca del ultimo objeto a la cueva del
dragón”
Sir Dragoriuns: “Antes de partir, permitirme
que mande a mis sirvientes que os traigan
ropa limpia que esa que lleváis esta ya muy
estropeada del viaje y así mismo os ruego
que seáis tan amables de quedaros a cenar
con migo y que durmáis esta noche aquí en el
castillo entre sabanas de seda”
Sir White: “Que así sea”
Nos condujeron a Sir White y a mí a dos
habitaciones adyacentes y nos trajeron unos
cuantos trajes para que escogiéramos, nos
llenaron un barril de agua caliente y nos
proporcionaron todo tipo de utensilios para
la higiene personal. Hacia años que no me
pegaba semejante baño y jamás había vestido
ninguna vestimenta de lujo.
Después de asearme, afeitarme y vestirme, me
puse un cinturón de cuero preparado para
llevar encima una espada y de entre las
espadas que había en la sala cogí la única
que era capaz de levantar, ya que a pesar de
haberme pasado toda mi vida trabajando en el
campo y estar acostumbrado a llevar peso,
todas esas espadas eran demasiado pesadas
para mi.
Entonces me dirigí al comedor, donde ya
estaban Sir White y Sir Dragoriuns
esperándome, ellos dos se pasaron toda la
noche hablando de los viejos tiempos y yo me
sentí como desplazado.
Al día siguiente un sirviente me llamo y me
comunico que Sir White me estaba esperando
para partir hacia la cueva del dragón.
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La Rosa hechizada
13-. La
cueva del dragón.
Al día siguiente Sir White y yo nos
dirigimos hacia la cueva del dragón.
Pronto el camino se hizo demasiado
complicado como para poder seguir con los
caballos así que tuvimos que desmontarnos y
recorrer el resto del camino a pie.
Nos encontraba vamos en una colina que y a
los pies de ella una cueva.
Nos introdujimos en ella y empezamos a
recorrerla con la esperanza de encontrar
otra prueba de ingenio para superar.
Estábamos los dos recorriendo la cueva,
cuando yo tropecé con una piedra que izo
desprenderse a otras y armar un gran
escándalo.
Sir White: “Pero no puedes tener mas
cuidado, no ves que podíamos haber muerto
enterrados en piedras”
De repente sé hoyo una profunda voz, que
provenía de la cueva, aunque más bien
parecía que fuese la misma cueva la que nos
estuviese hablando y la voz decía así:
“¿Quién osa interrumpir mi descanso en mi
morada?”
Nosotros dos estábamos temblando. Bueno esta
bien, yo estaba temblando.
Sir White hacia gala de su hombría y
permanecía inmóvil como una roca, es mas oso
contestar lo siguiente: “Yo soy Sir White,
antiguo amigo de los reyes Luis Ángel y
Thania y he venido aquí con mi ayudante a
buscar el diamante de la rosa”
La voz: “Acaso no sabes que el diamante es
mi corazón, esperas que sé lo de a
cualquiera que venga a buscarlo solo porque
dice ser un amigo del que una vez me salvo
la vida, además ¿qué es lo que pretendes
obtener de él?”
Sir White: “¿Quién eres?, ¿Acaso pretendes
que me crea que existen los Dragones?”
En aquel preciso instante un dragón salió de
una de las cuevas, era tres veces mas alto
que un hombre.
dragón: “Crees lo que quieras, un momento,
tu muchacho todavía no té oído decir nada,
tu aroma me resulta familiar, ¿Por qué
quieres que té de mi corazón?”
Yo: “Mire señor dragón, necesitamos su
corazón, para conseguir la ultima pieza del
rompecabezas, lo necesitamos para conseguir
la rosa”
dragón: “Ya veo buscáis el gran tesoro de
los reyes Luis Ángel y Thania. Yo hace mucho
tiempo que no salgo de aquí la gente me
tiene miedo, antes entraban miles de
caballeros en pos de la fama buscaban
matarme y así hacerse famosos, ahora solo
entran algún pobre campesino para dejarme
una de sus bacas, yo le recompenso dándole
unas piedras preciosas, tomad y coger todas
las que queráis y largaros de aquí”
Yo me disponía a coger alguna delas piedras
preciosas, cuando me detuvo Sir White y
dijo: “Quieto muchacho, deja eso donde
estaba, yo jamás le he querido decir nada a
mi sirviente pero el tesoro que nosotros
buscamos no esta formado de piedras
preciosas y oro. Yo busco la forma de
devolver la paz y la prosperidad que había
en esta ínsula cuando la gobernaban los
reyes Luis Ángel y Thania”
El Dragón: “Buscas a su heredero, entonces”
Sir White y yo: “¿Qué?”
El Dragón: “A pero no lo sabias los reyes
Luis Ángel y Thania tuvieron un heredero,
pero un adivino que se llamaba Sir
Dragoriuns les advirtió que al año de nacer
su hijo un antiguo pretendiente de la Reina
Thania nublaría de nuevo los territorios que
a ellos tanto trabajo les había costado
llenar de felicidad y prosperidad”
Sir White: “Pero si acabamos de estar con
Sir Dragoriuns, este carbón por lo menos
podría habernos dicho algo al respecto”
El Dragón: “Hay veces en las que la única
forma de que los sucesos acontezcan es no
decir nada de cómo va a ser el futuro, bueno
con respecto a mi corazón si yo os le diese,
me convertiría en piedra y ya nunca podría
volver a la vida. ¿Todavía seguís
queriéndole?”
Yo: “No quédatele, no creo justo que tu
mueras por conseguir encontrar al hijo de
unos reyes que nadie sabe donde estar, en
pos de intentar lograr volver a los buenos
tiempos. además con esfuerzo lograremos que
las cosas vuelvan a ser como antes y vuelvan
los buenos tiempos”
En aquel preciso instante el Dragón se saco
un Diamante que despedía un precioso brillo
rosa y me le entrego en la mano.
La luz que desprendía duro unos instantes,
los suficientes como que tras ella solo se
viese a un enorme Dragón de piedra y una
inscripción en ella que decía, solo aquellos
que rechacen las riquezas en pos de un
bienestar general serán merecedores del
diamante de Thania, en hora buena habéis
superado la prueba de la codicia.
Nos dirigimos al castillo del Sapo y allí
colocamos el diamante en la estatua del
Dragón en su pello y esta se corrió y debajo
de ella se encontraba una preciosa rosa de
oro blanco.
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La Rosa hechizada
14-.
El tesoro de los Reyes.
Ya con los tres objetos nos dirigimos de
nuevo al castillo de la Rosa, el castillo de
la Reina Thania.
Por el camino Sir White me iba contacto de
cómo era la vida en la época de los reyes
Luis Ángel y Thania.
También me contó como Sir Saparimus, movido
por los celos y la envidia consiguió
derrotar a los antiguos reyes.
Después de varios días cabalgando y
durmiendo algunas veces al descampado, otras
en posadas, por fin llegamos al castillo de
la Reina Thania, allí coloque las piezas
como correspondían en el pedestal.
Y entonces no ocurrió nada, los dos nos
quedamos muy decepcionados y hundidos,
después del trabajo que nos había costado
encontrar las piezas que no ocurriese nada.
Así que decidimos
pasar la noche allí, yo me dispuse a quitar
las piezas del pedestal pero no había manera
parecía como si se hubiesen anclado ahí.
Sir White también
lo intentó y ni forma no se movían ni un
ápice.
Entonces decidimos dejarlas tal cual y pasar
la noche allí en el jardín, quien se iba a
llevar esas piezas si Sir White y yo no
habíamos conseguido moverlas del sitio, como
iba a conseguirlo él.
A la mañana
siguiente con el despertar del sol y él
rocío empezamos a oír un ruido procedente
del pedestal, parecía que al igual que las
flores este respondía al roció y a los
primeros rallos de sol.
Poco a poco el pedestal se iba alzando, y
levantaba con él algo que parecía como
pétalos de metal.
Ya cuando terminó
en los pétalos pudimos ver escrito lo
siguiente:
“Muy bien amigos
vuestro esfuerzo a valido la pena, como ya
sabréis nuestro mayor tesoro no son joyas o
oro, nuestro mayor tesoro es nuestro hijo,
el fruto de nuestro amor. Su madre y yo
decidimos dejarle en un cesto rió abajo con
un ejemplar de la leyenda del El jardinero y
la rosa. A nuestro primogénito le podréis
reconocer además porque tiene un antojo en
forma de rosa en su nalga izquierda.
Decidimos llamarle como yo su padre y
llamarle Luis Ángel. Espero que el que
encuentre esto sepa inculcarle el valor, la
sabiduría y sobre todo sepa hacer de él una
buena persona y un magnífico rey”
Yo en aquel momento
me caí derrumbado sobre mis rodillas y
empecé a llorar y dije entre sollozos:
“No puede ser, debe
ser fruto de la casualidad, es imposible, se
debe de tratar de una broma del destino”
Sir White: “¿Pero
que té pasa, porque lloras?”
Yo: “Recuerdas que
me dijiste que a mi se me daba muy bien
resolver los acertijos que íbamos
encontrando, que parecía que era mi destino
encontrar el tesoro”
Sir White: “Si así
es, es mas lo hemos encontrado, pero no
entiendo porque lloras”
Yo: “Porque yo soy
el descendiente de los reyes Luis Ángel y
Thania”
Sir White: “¿Qué?”
Yo: “No sé si te lo
he contado alguna vez, pero a mí me
encontraron unos campesinos en un cesto de
mimbre agarrado a un ejemplar del libro del
El jardinero y la rosa y es mas tengo un
antojo en forma de rosa en mi nalga
izquierda, no cabe duda yo soy el hijo de
Thania y de Luis Ángel. Yo soy el príncipe
Luis Ángel”
Sir White sé agallo
ante mí e inclino una rodilla en señal de
respeto y sumisión como hacen las personas
cuando les presentan a un rey y dijo:
“desde ahora yo
seré tu protector y tu siervo y te enseñaré
y guiaré para que seas como tus padres
querían que fueses un rey justo”
Y así fue como descubrí que yo era él
legitimo heredero de los reyes Luis Ángel y
Thania.
Ahora solo quedaba
una laboriosa tarea pues debíamos de
encontrar la espada, la corona, la armadura
y el escudo de mi padre, pero eso es otra
historia.
FIN
Dedicado a la rosa más bonita y hermosa del
mundo a Thania de Alba Villarreal, de su
sapo Luis Ángel Renes Diez, el cual la
quiere con locura.