De María J.
He soñado que volabas a
mi lado. Que dejaba a un lado todo por acompañarte. Que agarrabas mi
mano con ternura antes de entrar al quirófano... Y que al despertar me
sonreías con tibieza y dulzura, con esas sonrisas que sólo son posibles
por amor.
En este camino los minutos a tu lado fueron
dulces. Y como dice la canción, peor para vos si tu no me quisiste...
Las letras son mi único recurso para agradecer
la compañía en el camino, los minutos de sordas escuchas al otro lado.
¡Y qué le voy a hacer si me enamoré de vos un marzo cualquiera!
Con los miedos justos, ni más ni menos, para
que hasta ahora mismo, en lo peor, puedas sentirte orgulloso de la
persona que soy, porque como dirías tu el que se pone nervioso en el
examen no es el profesor sino el alumno, así que le entrego al
neurocirujano todos los nervios, para que los tenga él, que es quien me
opera, pero como es un tipo listo, y ha estudiado mucho, sacará buena
nota en el examen...
Que tus ojos no dejen nunca de sonreírle al
mundo, y que esto te sirva para aprender también que hay que ser piadoso
y generoso no sólo con los desconocidos, sino con los que están más
cerca y te necesitan más. Como yo no conozco el rencor, ni los duelos de
deudas, no van a importar mañana las ausencias de hoy, y yo sí que voy a
estar al otro lado cada vez que silbes porque me necesitas.
Desde este amor de siglos, viejo como el mundo,
y obsoleto porque dicen que amores de estos ya no existen, y que yo te
profeso, espero que se den las circunstancias para mirarnos de nuevo,
con un café humeante al medio, sin decir nada, pero sabiéndonos que nos
tenemos...
Besos tibios, los pocos que aún nos quedan...
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Carta de amor de: María
J.
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