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Querida, así siempre quiero llamarte aunque no
seamos los amantes que soñamos en otros días, porque
llenaste de ilusiones mis días de quieta espera, donde
mis objetivos no se acercaban a tener una pareja.
Pero me llenaste de curiosas intenciones, de hacerme
reír a cada
instante, de sentirme querida y protegida... qué pena
que haya sido tan poco el instante de sentir amor entre
ambos y no se aún... ¿el por qué de tu lejanía...?
¿acaso no queda el cariño de sabernos sinceros?, ¿acaso
no queda la amistad como un valor entre dos almas
encontradas en soledad?
Hoy dejo esta carta con la esperanza que al leerla,
rescatemos la bondad de Dios al dejarnos encontrar,
porque la vida, amigo, nos juega siempre, pero nos da la
oportunidad de amar en mil formas, entre ellas con la
transparencia de la amistad.
Busca en mi corazón, allí tú te encontrarás.
Siempre tu amigo.
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