|
Mi fantasía, mi
sueño... en aquel lugar en medio de la nada..
Y como dos cómplices empezamos a entrar en un mundo de
fantasía con las miradas, con las manos, con el deseo.
Así y sin mediar palabras su mano se fue acercando a la
mía y empezó a jugar, sonriendo, mientras nos buscábamos
como dos adolescentes.
Seguía jugando, se fue acercando a mí, me sonreía, sus
labios brillaban al sol, su piel desprendía una fuerte
atracción.
Me acerqué también, quería sentir sus labios, sus dedos,
el cuerpo pegado a mí.
Aquella brisa
que invadió la habitación cargándola de calor hizo que
una extraña sensación se apoderara de mí. Aquel beso que
me estremeció, que siguió por mi cuerpo despacio, con
aquella sutileza e hizo que me estremeciera. Su
aliento se postraba sobre mi cuello y sentía su lengua
buscando el sabor de mi piel. Cerré los ojos y
aquel beso seguía el curso de mi cuerpo buscando cada
instante mío, cada sensación que me estremecía.
Los cuerpos cada
vez se iban fundiendo más y más en uno, el calor
agobiante, los besos cada vez más prolongados, las
caricias más excitantes.
Aquella lengua
me iba invadiendo poco a poco mi interior, revoloteaba
con furia, mezclándose con la mía, en una pelea que
sabía que no iba a haber vencedores ni vencidos, en una
contienda de placer donde ambos nos estábamos
comprometiendo a una guerra.
Sus brazos me rodearon mientras yo lo envolvía con los
míos, sus besos buscaban sin parar mis deseos, mis manos
buscaban su cuerpo...
El tiempo que pasamos juntos, el mas feliz para los dos,
nunca nos dijimos nada, nunca un "te quiero", si lo
hubiésemos hecho aquello habría acabado, en ese mismo
instante habríamos desaparecido en la nada, seríamos dos
sombras de nosotros mismos, planas, sin brillo,
predecibles, carentes de ese autentico sentimiento que
no podíamos expresar con palabras, pero que se sentía
cuando cruzábamos nuestros ojos en una mirada, cuando
nuestros labios se unían en un beso..
Ahora y solo
ahora me doy cuenta de lo mucho que nos necesitábamos,
que nunca fuimos independientes el uno del otro, que
éramos uno solo en dos partes, que nuestra libertad,
nuestras idas y venidas, no eran mas que una excusa para
no decir nunca esa frase maldita,
Aun hoy siento
necesidad de el, de sentir su calor, el tacto de su
piel, que no he podido olvidar a pesar del tiempo.
Me planteé si algún día volvería, como sería el día en
que reapareciera en mi vida, pero siempre he vuelto a
recordar que nunca nos prometimos nada, que éramos
libres ... mi fantasía, mi sueño... en aquel lugar en
medio de la nada.. |