|
Me muerden las
heridas que se hallan en mi corazón, heridas creadas por el desamor,
por la mentira, por la desconfianza. En cada gota de sangre que
derramo hay un grito, una nota, nota que advierte tu muerte si no
consigo olvidarte.
Soy un lirio caído al pie de la montaña, indecisa sin saber lo que
hacer ni que decisión tomar. Desearía salir corriendo y olvidarme de
todo pero sé que no puede ser, que te llevo en el recuerdo y en mi
corazón. Sé que no te conseguiré nunca despegar de mis pensamientos,
que te llevare eternamente en mi cabeza.
Envidio toda parte de tu cuerpo que te puede acompañar día y noche
sin detenerse, sin perderse. He perdido tu rumbo y no consigo
encontrarte. Hace ya tiempo que perdí la cuenta de los días que paso
sin verte. Encerrada en un mundo a parte recorriendo bosques en tu
busca, gritando tu nombre que se repite en mi cabeza y terminara por
borrarse si no te encuentro. Temo que hallas muerto y con eso mi
corazón, puede que de esta forma entienda porque me siento tan vacía
y ligera últimamente.
Donde quiera que estés escucha mi grito que dice desesperadamente
que vuelvas.
Soy esclava de tu anhelo, de tu presencia, de tus sentimientos.
Quiero volver a ver tus labios para poder besarlos y sentir
nuevamente esa sensación que recuerdo vagamente pero que se pierde
en mi cuerpo haciéndome estremecer de tal manera que olvide todo
excepto tu no presencia.
De nuevo cae la luz celeste de la ultima hora y el negro paisaje
empieza a perseguirme, corro por el bosque utilizando mis ultimas
energías en poder alejarme de la noche y así poder seguir buscándote
bajo el sol que me abrasa pero al menos no me impediría verte si te
encontrara. Corro inocentemente hasta que no puedo más y me caigo,
la oscuridad me atrapa y con ella el sueño y una vez tumbada bajo la
luna creo verte. Te veo acercarte a mí, y me estremezco. Las
lagrimas emanan de mis ojos y despierto era todo una imagen creada
por mi imaginación y mi anhelo, mi recuerdo y mi soledad.
Mis heridas paran de sangrar, la sangre ya ni corre ni arde y me
alivio al pensar que tu estás cerca.
En silencio y bajo la luna que poco alumbra, luna oscura que parece
atrapar el cielo y ser capaz de apoderarse de la noche y del día.
La noche se alarga fríamente y pierdo la esperanza de volver a ver
el sol algún día, pierdo la esperanza de encontrarte con vida.
El silencio, es lo único que me acompaña.
Veo aparecer puntos blancos en el cielo que brillan, cerca de mí
parece que cae uno y al tocar el suelo nace algo, veo caer otro y al
tocar el suelo nace algo, es vida, es una flor hermosa, que me hace
recordarte, que me hace pensar en ti, me hace recuperar la sonrisa y
recuperar el porque te busco, te busco por vencer al mundo con amor,
por no perder la esperanza de que este mundo no es tan superficial
como parece.
La luz del sol aparece y de nuevo puedo ver, las pequeñas estrellas
que anoche crecían en el cielo pero ahora son bellas flores que al
mirarlas me hacen recordarte y sonrió.
Emprendo tu búsqueda con esperanzas del nuevo día.
Sé que no te puedo encontrar, porque solo eres fruto de mi sueño y
de mi imaginación, y cuando despierte estaré escribiendo una
historia como siempre, intentando hacer de mi vida un cuento de
princesas, pero siempre consigo estropear la historia y hacer de la
felicidad el sufrimiento y consigo volverla a la calma y termino los
cuentos con tristes finales. No sirve para nada volver a empezar una
historia cuando mi vida no es algo que se sostiene sobre pilares
duros, que mi vida solo es sufrimiento sin ninguna razón y que no
encuentro su final, creo cuentos paralelos a las historias vividas y
finales poco crueles en comparación con la realidad.
No te encontré, y la historia del bosque se hizo eterna, no te
encontré porque no existes, eres tan perfecto que nunca naciste,
nunca te conocí y nunca te volví a ver.
Taxix. |