La fría noche en que
te alejaste de mi lado, para irte lejos de mi, durante unos meses, fueron
como cuchillos de hielo que, poco a poco, fueron desgarrando mi corazón para
terminar viendo como se deshacía en mil pedazos. No soportaba la idea de
volver a perderte otra vez durante tanto tiempo. Todavía tengo en mis labios
la sensación de los tuyos besándome apasionadamente y las suaves yemas de
los dedos de tu mano acariciándome la mejilla, y el roce de tus palabras en
mi oídos diciéndome que no me preocupe que en unos meses volverás y
estaremos juntos de nuevo.
Ya han pasado dos meses y me parecen que son dos años. Recuerdo como solía
perderme en el mar de tus ojos y como nos abrazábamos cada noche bajo la luz
de la luna jurándonos amor eterno. Se que tengo que tener paciencia y que
volverás pronto, pero la casa esta vacía sin ti. Sin tu sonrisa cada mañana
y sin el suave fluir de tus palabras por cada rincon. Yo creo que hasta ella
te echa de menos. Espero que te encuentres bien y que me añores solo la
mitad de lo que yo te hecho de menos a ti. Se me hace raro levantarme solo
con el despertador sin girar la cabeza y no verte a mi lado o cenar por las
noches sólo delante de un televisor que no habla más que de cosas vanas
entupidas y sin sentido. Nunca pensé que llegara a añorarte tanto. Supongo
que el no tenerte cerca de mi, me ha abierto los ojos para darme cuenta de
lo mucho que te quiero, y de lo poco que te lo digo. Tal vez sea la rutina o
la inercia de la vida, la que no nos hace darnos cuenta de que no valoramos
las cosas que tenemos hasta que las perdemos, aunque en este caso sea solo
por unos meses.
Espero con anhelo el día de tu llegada y verte en el aeropuerto después de
tanto tiempo. Solo te diré que te sorprenderé como otras tantas veces, pero
que esta vez será especial. Será una sorpresa que nunca olvidaremos y que
hará que todo el tiempo que hemos estado separados sea solo un paréntesis en
el dictado de una vida juntos
Te quiero
Iván.