En los des parejos festines enamorados de tu cuerpo
en mi cuerpo, voy encontrando en las argucias de la razón toda tu belleza.
Voy abriendo en los espejismos
de tus voces, mis amores más ocultos.
Encandilado por las argucias de la noche
tejo sobre tus ojos este delirio, abierto a la mansedumbre de las palabras más
cotidianas.
¡Así se debe ir por la vida. cantando y
bailando!
Despejemos, querida, los laberintos del
odio y aparecerá frente a nosotros una montaña inmensa de calor, de oro.
Soy satán abierto a los blancos perfumes de
la tarde.
Un diablo que canta todo el día canciones
del amor Un diablo mar. sortilegio de una noche primaveral.
Una especie de noche de fuego
para los muertos.
No ves, querida, que hoy canto
desesperadamente, como si fuera a morir.
Canto pequeño, ardiente,
enamorado y loco, empedernido canto de los adioses.
Soy el fulgurante secreto de la nada.
Fibra animal lejana, ajada melodía